DEPRESIÓN APATICA


Aparece cuando existen carencias en las expectativas de conseguir refuerzos en el futuro, bien por la falta de metas o por la percepción de las mismas como inalcanzables. El síntoma principal es la falta de motivación acompañada de desesperanza, pasividad, apatía y de percibir el futuro de forma muy negativa.

Se deprimen por el futuro, disminuyen la actividad a largo o medio plazo. No tienen expectativas de conseguir sus metas y por eso ven el futuro negro o vacío.

El hecho de que un suceso futuro sea capaz de desencadenar y dirigir un comportamiento presente (que nos motive), se debe a la existencia de una
meta, la expectativa de alcanzarla y la disponibilidad de la misma. Actuamos para conseguir una meta si esperamos resultados positivos de la acción.

Expectativa es la probabilidad subjetiva estimada por el individuo de poder alcanzar un objetivo concreto con una acción y en una situación específica.

Características de la depresión apática:
- El síntoma principal es la falta de motivación, acuden a consulta no por propia motivación sino por petición de sus familiares, teniendo poca o ninguna expectativa de cambio terapéutico.

- No se quejan, no lloran, les da igual, no tienen interés en nada.

- Desgana, anhedonia, falta de respuesta emocional ante los acontecimientos.

- Su discurso es apático, desagradable.

- Están preocupados por el futuro, no se quejan del presente pueden mantener sus actividades diarias y van reduciendo sus respuestas poco a poco.

- La depresión apática es la que los psiquiatras llaman depresión endógena.
Posibles causas de la apatía:

No tienen metas porque no se plantean dar respuestas operantes para conseguir cosas que no tienen. Puede que las razones se deban a que se le han agotado las metas, sean personas que tienen condicionados muy pocas cosas como agradables, o no se han planteado tener metas por que funcionen a corto plazo sin darse cuenta de lo que eso significa a largo plazo.

Puede que sí se planteen metas que obtener pero
no las anticipan como algo placentero: Han elegido metas nada reforzantes, tal vez ya no sean metas placenteras porque sean algo obligatorio, ha dejado de hacer cosas para anticipar que lo puede conseguir, etc.

Ocasiones en las que sí existiendo metas placenteras
no se elaboran planes para su consecución: Llevan años con esa meta y no terminan por planearla porque no tienen habilidades o estrategias para ello; que tengan metas poco operativas, difusas, imprecisas; locus de control externo, consideran que no depende de ellos la obtención de una meta, por lo que no merece la pena elaborar un plan; para conseguir una meta debemos dar muchas respuestas que nos van acercando a la misma. Así pues, es necesario tener programados pasos intermedios que nos vayan dando información sobre si nos estamos o no acercando a la meta.

Puede que
se planteen metas para las cuales carecen de habilidades o recursos: Puede darse el caso que aún teniendo recursos, su baja autoestima les haga creer que no tienen las habilidades o medios para conseguir esa meta cuando realmente sí las tienen.

Porque son metas demasiado elevadas y por indefensión aprendida. Tienen metas, anticipan placer por conseguirlas, establecen planes, tienen habilidades o medios a su alcance para su consecución y creen posible obtenerlas pero aún así no ejecutan el plan de acción.

La motivación es consecuencia de la acción, no es el comienzo de la acción. Hay personas que tienen la habilidad de valorar lo que tienen y no considerar que parten de cero. Si no van reconociendo y valorando lo que van consiguiendo no se motivarán para realizar lo que quieren. Tenemos que tener sensación de avance para seguir haciendo cosas.

La idea clave es que para reducir la apatía lo mejor es
GENERAR MOTIVACIÓN. La motivación se basa principalmente en tres componentes:

- Anticipar el refuerzo.

- Facilitar la ejecución conductual para que ésta se produzca.

- Valorar lo conseguido para así percibir el avance.
El programa de tratamiento para la sintomatología apática está en relación con las causas de la apatía.

- Pretendemos que se propongan conseguir refuerzos a medio o largo plazo. Lo importante es que les acabe resultando fácil generarse metas.

- Queremos que sea capaz de anticipar todas las consecuencias positivas que le produciría conseguir la meta. También el placer que sentiría. Se debe describir el refuerzo de un modo verdaderamente apetitivo.

- Queremos que sean conscientes de las posibilidades reales que tienen de obtención de la meta y en qué medida depende de ellos. Se hará un plan únicamente para la parte que depende de ellos y para la que tienen recursos y habilidades.

- Hacer el plan, que vaya haciendo cositas muy poco a poco pero que vaya consiguiéndolas. Hay que dirigirse al éxito y no al fracaso.
Para recuperar las ganas basta con saber que estás intentándolo, “las metas basta con proponérselas y hacer cosas por conseguirlas para que sean efectivas”. Muchas veces el placer está más en ver que vas a conseguir algo, que en el hecho de conseguirlo.

- Ver que avanzamos es básico para motivarnos. Por esto es imprescindible tener un continuo feedback de resultados. Si no es capaz de reconocer que ha conseguido cosas, no va a servir para nada lo que hemos hecho. Por esto debemos conseguir que reconozcan sus progresos. Si no se valora el crecimiento, lo conseguido, no hay acción porque surge de cero.

- Necesitamos que reconozcan qué progresos se deben a su propia acción (éxito). Valorar lo que ya ha conseguido hace ver la meta en sí mucho más cercana

- La acción es la que genera motivación. Nos motivamos conforme nos vamos acercando a la meta, resolviendo adversidades, superándonos, avanzando, etc. Por eso, tras haber generado las metas, anticipado lo que va a conseguir con ellas, asumido los factores que han influido en la consecución de dicho objetivo y cuál es el grado de responsabilidad que tienen, elaborado el plan de acción y reconocido los progresos realizados, lo único que falta es la ejecución del plan.
Los primeros pasos son los que más cuestan, luego la propia motivación que se va generando hace que se mantenga mejor la acción a largo plazo.

Ante la pregunta
¿es necesario tener ganas para hacer algo? sólo podemos responder que no.

La motivación es una vía para la acción pero no es necesaria.


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