DEPRESIÓN

Según la clasificación diagnóstica DSM-IV: El trastorno depresivo mayor se caracteriza por uno o más episodios depresivos mayores.

Episodio depresivo mayor: Caracterizado por un período de al menos dos semanas durante el que hay un estado deprimido o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades, y al menos cuatro síntomas de la siguiente lista:

- Pérdida de peso sin hacer régimen o aumento de peso (p. Ej., un cambio de más del 5% del peso corporal en un mes), o pérdida o aumento del apetito casi cada día.

- Insomnio o hipersomnia casi cada día.

- Agitación o enlentecimiento psicomotor casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido).

- Fatiga o pérdida de energía casi cada día.

- Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados casi cada día.

- Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse o indecisión casi cada día.

- Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.


Cuando los síntomas no son tan graves se le denomina DISTIMIA.

La característica esencial del trastorno distímico es un estado de ánimo crónicamente deprimido que está presente la mayor parte del día, durante al menos dos años. Las personas con trastorno distímico describen su estado de ánimo como triste o “desanimado”. Durante los períodos de estado de ánimo deprimido hay al menos otros dos síntomas de entre los siguientes:

- Pérdida o aumento de apetito

- Insomnio o hipersomnia


En general los síntomas más importantes son:

- Estado de ánimo abatido.

- Ideaciones de muerte.

- Pérdida de placer.


¿Cómo identificar que está deprimido?

A parte de los síntomas emocionales, como tristeza o apatía es frecuente que en la depresión haya una gran cantidad de síntomas físicos: cansancio, insomnio, deseo sexual inhibido, inapetencia laboral, cierta anhedonia, migrañas, fatiga, falta de apetito, problemas de pareja, etc.

Muchos ocultan y niegan su depresión e incluso mienten y dicen que no están tristes o deprimidos, puede ser porque les avergüence estar deprimidos ya que se puede interpretar como una debilidad, no poder solucionar sus problemas,... Por esto conviene tener claro que porque alguien nos diga que no está deprimido no significa que no lo esté.

Hay una gran diversidad de causas y síntomas, por ello en este trastorno más que en ningún otro habrá que hacer un programa de intervención muy individualizado, con unas líneas generales comunes.

En la terapia cognitivo-conductual trataremos de enfocar todas las causas que han llevado al paciente a deprimirse, nos centraremos especialmente en el tipo de creencias y de pensamientos que mantienen las emociones: como una visión negativa del mundo, de uno mismo y del futuro.

Se tratará de abordar los problemas presentes de forma realista aprendiendo a centrarse en las posibles soluciones, ejecutando diferentes estrategias que bien se han perdido o que no han llegado a ponerse en práctica porque se desconocen. Aprendiendo asumir riesgos y a responsabilizarnos de los errores sin dejarnos llevar por sentimientos de culpa.

También se interviene ayudando a recuperar aspectos gratificantes y placenteros de la vida mediante la asignación de tareas.

Por último suele ser frecuente que haya que trabajar la autoestima, haciendo que aprendamos a valorar nuestras virtudes, conozcamos nuestros recursos y no nos castiguemos por tener defectos o equivocarnos.



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